Nuestra compañera, Montserrat Crespo Cuenta, se despide de la que ha sido su segunda casa durante más de 45 años.

“Ahora que tengo que decir adiós a esta casa, me da pena. Me llevo muchos amigos y compañeros a los que nunca olvidaré"

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Llegó el 20 de octubre de 1973 (todavía recuerda esa fecha como si fuera ayer), hoy 42 años después nos abre su corazón y comparte con nosotros su experiencia en la que ella considera su segunda casa.
62 años, casada y con una niña maravillosa, Montse, empleada de la limpieza y telefonista de este Hospital recuerda su etapa con mucho cariño.

Vino junto a su hermana para incorporarse en el servicio del limpieza del hospital. Y fue una monja quien les contrató. Aunque al principio la madre superiora no quiso contratar a la hermana de Montse (Inmaculada) porque era más pequeña que ella.  Montse le comentó que o todas o ninguna, ya que habían venido juntas desde Zamora en busca de una nueva oportunidad laboral. Monste nos contaba que cuando ya estaban saliendo por la puerta la madre superiora les llamó y acabó contratando a las dos. Ella ya se despide, pero su hermana continua trabajando. 

Comenzaron viviendo en el hospital como internas porque era costumbre en esa época, que la mayoría del personal de limpieza residiera en el hospital. Y es que por aquel entonces estaban trabajando la mayor del parte del día.

Compartían el trabajo con las religiosas que en ese momento eran quienes realizaban las labores de enfermería, ya que eran quienes tenían formación en ese campo.
 

1995 año de cambios para el Hospital 

En el año 1995 la situación para Montse cambió. En ese año las religiosas terminaron su etapa en el hospital y comenzaron a incorporarse nuevos compañeros. Con ellos comenzó una nueva  andadura que Montse recuerda con cariño, pero a la vez añorando los años anteriores.
“Siempre recordaré con cariño y añoranza los primeros años en el hospital, éramos una gran familia”.

Aunque lleva toda una vida trabajando, Montse aprovechaba los poco ratos libres para seguir formándose. Ha realizado numerosos cursos y estudió Auxiliar de Clínica, aunque nunca llegó a ejercer como tal.
“A todos los jóvenes yo les mando un mensaje de ánimo y les digo que no se den por vencidos, ni que se conformen. Es muy importante seguir formándose porque uno no sabe las vueltas que va a dar la vida”.

 

"Siempre recordaré a mis compañeros y amigos"

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                                               Montse en su rincón favorito del Hospital.

“Ahora que tengo que decir adiós a esta casa, me da pena. Me llevo muchos amigos y compañeros a los que nunca olvidaré, pero también, no os voy a engañar, afronto esta nueva etapa con mucha ilusión. Sigo con ganas de formarme y por eso me he apuntado a la Universidad  de la Experiencia (Universidad Pontifica  de Salamanca), continuaré practicando ejercicio físico y viajando (algo que me encanta y que no he podido hacer mucho mientras trabajaba).
Me voy con la sensación del deber cumplido y eso siempre es gratificante a la hora de empezar esta nueva vida".

"Doy la gracias a todos los compañeros y compañeras que me han ayudado y que han compartido conmigo tantos momentos. Siempre les recordaré".